Adjuntamos el resumen de las homilías que D. Francisco Daza Valverde, Prior de la Bética de la O. Carmelita, nos ha brindado a lo largo de este Triduo.

 

 

 

 

 

“SANTA MARIA, MADRE DE DIOS” (1er día del Triduo)

 

La verdadera devoción a María, nos recordó el Papa Pablo VI, no se limita a un sentimiento efímero. La verdadera devoción mariana nace del reconocimiento de la dignidad eminente de María y de su protagonismo en la Historia de la Salvación, unida al misterio de Cristo y de la Iglesia. Dicho reconocimiento nos invita a venerarla y amarla con un amor filial, imitando sus virtudes.

 

Comenzamos este Triduo en honor de María Santísima de los Dolores desgranando la segunda parte del Ave María… Se trata de una alabanza y una súplica, sentida y humilde, dirigida a la Madre de Dios.

 

“Santa, María, Madre de Dios”

 

“Ruega por nosotros pecadores”

 

“Ahora y en la hora de nuestra muerte”.

 

En el horizonte de María, el título más hermoso que le podemos dirigir es el de “Madre de Dios”… María es la Madre de Dios, la Theotokos. Así lo definió el Concilio de Éfeso, en el año 431. La maternidad de Jesús es el acontecimiento que dio pleno sentido a su vida, el que orientó toda su existencia…

 

…Decir que María es Madre de Dios, significa reconocer que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es su Hijo con el mismo realismo y la misma veracidad con que cada uno de nosotros somos hijos de nuestra propia madre. Hemos conocido a Dios a través de las entrañas purísimas de la Virgen María…

 

En el misterio de la Encarnación, Dios contó con la colaboración humana… Con su “fiat”, María desató el nudo del pecado trazado por Eva y se convirtió en el Arca de la nueva Alianza.

 

Afirmar que María es “Madre de Dios” es decir que su vida es profecía de abandono radical en las manos del Padre… La Anunciación y su presencia en el Calvario, a los pies de la Cruz, manifiestan una confianza absoluta que no conoce límites. María sabe de quién se ha fiado.

 

En virtud de su maternidad divina, María se convierte en figura y modelo de la Iglesia…

 

…¡Caminemos con María para conocerla, amarla y, sobre todo, para avanzar junto a ella en el seguimiento de su Hijo!

 

 

 

 

 

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN

 

(2º día del Triduo)

 

Con María, somos peregrinos,… de su mano avanzamos hacia el encuentro pascual con Cristo.

 

Así como el Hijo de Dios vino al mundo por obra y gracia del Espíritu Santo, que inundó las entrañas purísimas de María, así todos los creyentes nos acercamos a Dios por el mismo camino: desde la maternidad de María contemplada en sus dolores y a quien decimos, en este segundo día de Triduo, “Ruega por nosotros, pecadores”.

 

La Anunciación nos recuerda el momento en el que el ángel Gabriel anuncia a María que va a ser Madre de Dios.

 

Podemos distinguir cinco secuencias que nos interpelan:

 

1.- “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.

 

Estas palabras que Dios dirigió a nuestra Madre, nos las dirige también hoy a nosotros. También a nosotros se nos acerca hoy el Señor, de la mano de María, y nos dice “alegraos”. No es la alegría que busca el mundo… Es la alegría que nace del saber que Dios cuenta con nosotros para algo muy importante…

 

2.- “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo”.

 

La de María ha sido la primera vocación del Reino. … María es la llena de gracia desde el primer instante de su concepción…

 

…La gracia es un favor de Dios que nos santifica y nos comunica su propia vida.

 

…también nosotros estamos llamados a dar rostro al Señor en nuestro mundo. …

 

3.-“¿Cómo será eso, pues no conozco varón?...El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra”.

 

Podemos caer en la tentación de pensar y de decir: “si yo no valgo nada, no tengo fuerzas, no puedo,…”

 

Deja entrar la gracia en tu vida. Vive en gracia de Dios: celebra el Sacramento de la Penitencia, celebra la Eucaristía, dedica tiempo a la escuchar y meditar la Palabra de Dios, ora….

 

4.- “Porque nada es imposible para Dios”.

 

El amor de Dios permanece para siempre. Nada es imposible para Él. …

 

No desconfiemos del amor de Dios. El primer pecado no fue la desobediencia; fue la desconfianza. …

 

5.- “He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra”.

 

María se entrega, consciente y libremente, a la voluntad de Dios….

 

 El “sí” de María es manifestación de una vida oculta vivida en el Señor; es expresión de un proyecto de vida.

 

Con todas nuestras fuerzas, digamos “sí” a Dios. A un Dios que cuenta con nosotros y que nos pide confiar nuestra vida a su poder.

 

Decirle a María “ruega por nosotros, pecadores” es decirle que nos enseñe a hacer siempre lo que mejor conviene, contando con Dios, con su gracia, con su misericordia y con su amor.

 

Decirle a María que ruegue por nosotros es decirle que nos ayude y aliente a perseverar en la identidad que Dios nos ha dado: ser hijos suyos.

 

Un discípulo de Cristo no debe ocultar su pertenencia, no puede guardar la vida que Dios ha puesto en él.

 

 

 

 

 

AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE”

 

3er día de Triduo

 

Estas palabras que tantas veces hemos recitado, “ahora y en la hora de nuestra muerte”, adquieren una profundidad especial dirigidas a María, al pie de la Cruz de su Hijo. Ella es la Madre tierna que nos protege en esta vida y nos acompaña después de la muerte. …El Magisterio de la Iglesia (LG 58) nos recuerda que la Virgen Santísima fue peregrina en el camino de la fe, manteniendo fielmente la comunión con su Hijo hasta la cruz,…

 

Sólo por el cuarto evangelio conocemos su presencia en el Calvario….

 

Sobre la cruz, Cristo sella la nueva alianza de amor entre Dios y el género humano y nos transfiere la maternidad de su Madre…

 

A los pies de la cruz, María no es la madre pasiva que contempla la muerte sangrienta y humillante de su hijo, sino la mujer que, en un acto de auténtico amor, se une al sufrimiento de su hijo…

 

María recordó en estos momentos las palabras del anciano Simeón (cf. Lc 2, 34-35…En el Calvario, al manifestarse totalmente el amor de Dios por el mundo, el sí de María es renovado. Toda su vida fue un consentimiento de fe y de amor...

 

…“Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”…En la escuela de María aprendemos a amar profundamente al Señor y a confiar en su amor y a saber estar junto a la cruz propia y la cruz de los demás.

 

 

 

 

 

 

  La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores,

establecida canónicamente, desde su fundación en 1.875, en la Parroquia de San Vicente Mártir, consagrará en honor de su muy Excelsa y Amantísimo Titular

 SOLEMNE TRIDUO a MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

que dará comienzo (D.m.) el martes 24 de marzo a las 20.30 horas, con el siguiente orden de culto:  Rezo del Santo Rosario, Liturgia de la Palabra, Homilía, celebración de la Eucaristía, Comunión y Cantos Marianos de despedida,  estando el Panegírico a cargo del

Rvdo. Sr. D. Francisco Daza Valverde

Prior Provincial de la Bética, O.Carmelita

El viernes 27 de marzo, Viernes de Pasión (antiguo Viernes de Dolores), esta Hermandad y Cofradía de Nazarenos celebrará

 

SOLEMNE FUNCIÓN RELIGIOSA en honor de Nuestra Amantísima Titular

MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

con Solemnísima Celebración Eucarística presisida por

N.H.Rvdo. Sr. D. Marcelino Manzano Vilches, párroco de San Vicente Mártir

Al ofertorio de la Santa Misa, los hermanos harán pública y defensa y Profesión de Fe católica en la forma que prescriben nuestras Reglas.

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores,

establecida canónicamente, desde su fundación en 1.875, en la Parroquia de San Vicente Mártir, celebrará en honor de su muy Excelso y Amantísimo Titular

 SOLEMNE BESAMANOS

a NUESTRO PADRE JESÚS DE LAS PENAS,

que tendrá lugar (D.m.) el domingo 22 de marzo

10:30-14:00 y 17:00-20:00 horas

Adjuntamos a continuación las predicaciones de NHRvdo.D.Pablo Colón en estos días de Quinario a NTro. Padre Jesús de las Penas, para su lectura por los hermanos que no hayan podido asistir, bien por enfermedad o por residir fuera de Sevilla en estos días. Invitamos a la reflexión meditada de las palabras que cada día dedica nuestro hermano sacerdote y oficiante al Señor de las Penas y a todos los que e seguimos con Fe. 

 

Martes 13 enero:

Recién pasada la Epifanía, en el umbral de la manifestación del Gran Poder de la ternura y de la misericordia de Dios. En el discurso teologal de nuestras hermandades, todo termina para que todo comience de nuevo Ha concluido el solemne traslado. El templo vacío y ya casi en penumbra. Adivinándose en el claroscuro, el monte desde el cual va a proclamar su rostro epifánico, en los cultos. Su Madre, aguardándolo, solo intuida, en este pesebre doloroso, que le aguarda. Y en esa penumbra, su Mirada sobre nosotros. Clavada en cada uno de nosotros, en cada una de nuestras vidas. Y vuelve desde cada uno de nosotros, hacia este Rostro que nos interpela, la pregunta: “¿qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?”

En principio, habita el silencio. El Viernes Santo ha sido testigo de la desintegración de la comunidad de Jesús. Judas ha traicionado incluso a la misma condición de amigo; Pedro ha negado todo un proyecto de vida; la mayoría de sus discípulos han huido. El silencio de la Cruz, en la frontera de sus palabras ante el Padre.

Aparentemente, todos los esfuerzos, toda la predicación de Jesús por formar una pequeña comunidad parecen haber fracasado. Y entonces, en este silencio de la humanidad – como en otros clamorosos silencios ante nuevas cruces- contemplamos a esta comunidad que lo acoge en el misterio, naciendo a los pies de la cruz.

Su madre, queriendo hacerse más cercana si puede en el pesebre que le falta, recibe un hijo en su amigo más próximo y el discípulo amado recibe una madre. No llama a María, en este momento, Jesús como “madre” sino como “Mujer”. Porque ella es la nueva Eva. Bíblicamente, la antigua Eva era la madre de todos los vivientes. Esta es la nueva madre de todos aquellos que viven por la fe.

 ¿Por qué ha nacido a los pies de la cruz nuestra nueva familia? Porque lo que desintegra a la comunidad humana es la hostilidad y la acusación. Somos hostiles frente a otras personas porque no son como nosotros: son negros, blancos o amarillos; son judíos o musulmanes; son homosexuales; son progresistas o conservadores. Construimos nuestra singularidad social en torno a la exclusión.

 Jesús toma sobre sí toda nuestra hostilidad, todas las recriminaciones que los seres humanos hemos ido acumulando unos de los otros. Jesús es “la piedra que desecharon los arquitectos y ahora es la piedra angular”. Precisamente, y eso es parte de la novedad y de la radicalidad de la cruz, en el centro de nuestra adoración se encuentra aquél fue rechazado. Ese es el discurso de la Cruz.

 Las tres primeras palabras han manifestado el perdón, la felicidad y el nacimiento de una comunidad. Las siguientes palabras que aparecen lo son desde la desolación. “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” Jesús abraza esta experiencia de desolación y la comparte. En este sentido, la experiencia –en este momento- de la ausencia de Dios es trasladada al seno de la vida de Dios.

 Especialmente en la primera y última palabra, Jesús se ha dirigido al Padre. En el intervalo, guiados por las otras palabras, Jesús se ha ido dirigiendo a nosotros en este misterio de creciente intimidad: como un rey, como un hermano y como un mendigo que pide de beber. Jesús pronuncia sus siete palabras, que encauzan la nueva creación del domingo de Pascua. Y descansa. Estas palabras nos prometen el perdón por todas las violencias cometidas; el Paraíso cuando todo parece estar perdido; el restablecimiento de la comunión rota. Estas palabras nos abrazan en nuestra desolación, nos muestran a nuestro Dios suplicándonos un presente, nos invitan a abrirnos a la perfección del amor y nos prometen un descanso último.

 Un mes antes de ser asesinado, Pierre Claverie, el dominico obispo de Orán, dijo: “La Iglesia responde a su vocación y a su misión cuando está presente en las fracturas que crucifican a la humanidad en su carne y en su unidad. Justo en esa línea de fractura está el encuentro de la palabra desde la Cruz. Justo en esa línea de fractura –ante los silencios- está la caída de Dios, abrazando todas nuestras cruces.

 

Miércoles 14 enero:

Segundo día de encuentro. Con la mirada clavada a su Mirada, como se vincula, perfectamente, la lectura de la Carta a los Hebreos que se ha proclamado, a nuestro Bendito Titular.

            […] así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenia que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

             Porque Jesús el Nazareno, asumió la forma radical de la Cruz, casi confundiéndose con el horizonte de ella en su silueta, para liberarnos de tantas otras esclavitudes, de tantas muertes interiores.

¿De qué miedos hablamos? No hablamos de miedo a la muerte, que es una realidad desde el momento de nuestro nacimiento. Somos itinerantes, peregrinos en el camino de esta vida. Nos referimos cuando sucumbimos a los miedos en nuestra vida cotidiana: miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo a perder… a tantas cosas. Esos miedos nos paralizan, nos impiden comprometernos, nos impiden crecer. Y vivimos esclavos de ellos. Y nos hacen olvidar al hermano.

            Pero Jesús viene a liberarnos de esas otras muertes, grandes y pequeñas. Su historia con nosotros es una historia de sanación y de encuentro.

            Hoy hemos proclamado –en el Evangelio del día- un relato de sanación que por dirigirse a la persona, integralmente, lo es de salvación. Y la tomó de la mano y la levantó…la curación en la persona de la suegra de Simón Pedro, expresa que la curación, que sentirse salvado está íntimamente unido al servicio. Curar para servir, para integrarse en la comunidad.

            Los tres pilares que fundamentan el ministerio de la predicación de Jesús, son curar, orar y predicar. Curarnos de esas muertes interiores, de no haber conocido a Cristo en las vidas.

            Orar porque se necesita que seamos personas espirituales, del Espíritu. Con amor a nuestras hermandades y teniendo en cuenta los valores amplios que aportan a nuestra diócesis, hemos de advertir algo importante. Lo que algún teólogo ya ha señalado como unas “religión sin Dios”. Es decir, cuidar las formas y mantenerlas…pero carentes del contenido de vinculación con Dios. Carentes del misterio de gracia y salvación. Hay que advertir que –en la transmisión de la fe en nuestras hermandades- seamos testigos de sus valores profundos y de esta vida espiritual.

            Predicar. Todas las dimensiones de nuestra vida deben estar empapadas de esa coherencia en el seguimiento de Jesús. Predicamos con los que somos, a veces en tantas realidades de despoblado. A los alejados, a los que aún no le han conocido.

            Náufragos de su mano, seguimos el surco abierto por su camino hacia la cruz. Aún caído, nuestro Dios nos sostiene con su mano y clava en cada uno de nosotros, su mirada que nos interpela y nos busca a cada uno. Lirio desarticulado, mantiene su mirada sobre todos. No nos deja. Y le seguimos preguntando, mirándole: “¿qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?”

 

Jueves 15 enero:

Proponer la fe hoy.Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida  han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en la familia, la profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confiaban. También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.

 Este bellísimo texto de la Carta Apostólica Porta Fidei, con la cual el Santo Padre Benedicto XVI convocaba el Año de la Fe -motivado por el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II -nos enmarca en un horizonte y en un compromiso de revitalización, de vuelta al Amor primero de nuestra condición de bautizados.

Ya se nos señalaban algunos signos que evidenciaban la fe adormecida en la que se encuentra la Iglesia en Europa. La falta de compromiso vivida en cualquiera de los planos pastorales. El progresivo alejamiento de los jóvenes de la Institución Iglesia, aunque no de cualquier motivación directa de ayuda al prójimo, solidaria, etc.

La falta de articulación entre laicado-Pueblo de Dios y su participación activa en la vida de las comunidades cristianas. Son signos de cierto envejecimiento en los lenguajes y en la falta de conexión con los signos de los tiempos, que consagrara como línea de búsqueda y trabajo el Concilio Vaticano II. La rutina ahoga el Espíritu y parece que el encuentro personal con Dios que acontece, ha perdido el dato de la novedad y del descubrimiento de algo tan excepcional que cambia, convierte, nuestra vida.

Ante esta situación misionera, el antiguo continente, como aquel personaje dormido que es despertado por el Ángel que le muestra el camino de seguir la Estrella de la Evangelización…el continente de las catedrales góticas como expresión de todo un mundo de alabanza al Dios creador de todo bien…el continente de los santos que cambiaron la historia personal de sus semejantes…

…se convierte ahora en el continente a misionar. La primera propuesta de este año de gracia, del Año de la Fe, es salir a los atrios de la vida, proponer a los alejados y volver a reafirmar a los bautizados, enamorados del proyecto del Dios de la Salud, Jesús de Nazaret.

Nuestras hermandades se encuentran en un ambiente complejo, que las puede conducir, arrastradas por la corriente de la falta de formación, del secularismo radicalizado que “evita” todo lo religioso…a expresar una religión sin Dios.

Es decir, formas religiosas en su piedad, en su envoltorio o lenguaje, pero sin encuentro personal con el Dios que me convierte, me sana y me salva. Algo que en su aparente brillantez, denota que está hueco por dentro. Algo que recuerda algo, sin fe.

Enorme responsabilidad, mis hermanos en Jesús Nazareno, cuando nos debemos a algo esencial en lo creyente como es la memoria. Creer el credo. Creer lo que nuestros mayores –en ese enorme río de la fe que ha ido vivificando la historia de mis semejantes- creyeron y por lo que dieron la vida.

Y volver a los pilares fundacionales de nuestras hermandades y cofradías, como son el culto y la caridad.

Ser testigos de la conversión de corazón, de la vida en fraternidad, hacerse responsable de los lugares de sufrimiento y esperanza por los cuales no deberíamos pasar de largo.

  

Viernes 16 enero:

 La primera palabra dada, realmente lo contenida en todas las palabras donadas desde la cruz, es la del perdón. El perdón antecede a la cruz, a los insultos y a la muerte. El perdón es el comienzo. Tal vez no seríamos capaces de asistir a la pasión del Señor, de no comenzar con el perdón. En la pasión completa de su vida, realmente en toda la predicación de su vida, el perdón está siempre ahí, esperando el encuentro.

             El perdón acontece en primer lugar. Ése es el escándalo de la cruz. No quiere decir que Dios no se tome en serio lo que hacemos. La crucifixión es una realidad. Como tantas otras cruces. De hecho el Viernes Santo nos reunimos en asamblea para volver a escuchar sus palabras, para escuchar la pasión y muerte del Hijo y para recordar que la humanidad rechazó la luz que venía en Él. El perdón no es el olvido del Viernes Santo. El perdón es el Padre resucitando al Hijo el domingo de Pascua.

 

             En muchas de nuestras representaciones, desde la Edad Media y aún presentes en la geografía de nuestra religiosidad, el perdón de Dios se expresaba mediante la floración de la cruz.

 

             Es el símbolo de la capacidad que tenemos de rechazar el amor y escoger el silencio o lo estéril o de la incapacidad para optar por la creación. Pero los artistas de la Edad Media mostraban esta cruz floreciendo en el domingo de Pascua, como en el ábside de San Clemente en Roma, que sirve para iluminar la tercera de las últimas palabras de Jesús. De la madera muerta emergen brotes y flores. ¿O no es acaso este mensaje teologal lo que transpiran la forma de nuestras cofradías?  El perdón da vida a todo lo que estaba muerto, engendra belleza donde habitaba solo la fealdad. Es el poder transformador y redentor de cada una de las siete palabras.

 

             El perdón, nacido de cada una de estas palabras que acogen incluso el rechazo, significa que nos atrevemos a afrontar lo que hemos hecho. Nos atrevemos a contemplar la totalidad de nuestras vidas, con nuestras derrotas y travesías, con nuestras faltas de amor. Desde la palabra de la Cruz nos atrevemos a recordar no para sentirnos bloqueados o humillados sino en cuanto para abrir nuestras vidas a esta transformación. Lo absurdo encontrará un sentido.

 

            Jesús ofrece su plegaria al Padre no solo para Él. El crucificado no está solo. Hay otros dos crucificados a ambos lados. Representan a todos los crucificados de la historia.

 

            Puesto que sabemos que el perdón viene en primer lugar, nos podemos atrever a abrir los ojos. Él abrió el camino en el encuentro de sus brazos abiertos. Llevando sobre sí la cruz, configurándose, como nuestro Señor, con ella.

 

Sábado 17 enero:

Se fueron con él, vieron donde vivía y pasaron con él aquel día.

 

             La lectura de este domingo, que ya iniciamos en esta víspera, se centra en tres aspectos que articulan y edifican nuestro ‘ser’ en la hermandad. Tres aspectos del encuentro con el Señor: llamada, encuentro y seguimiento.

 

Llamada

Dios llama a Samuel (1ª Lectura) en el silencio de la noche. Dos discípulos se encuentran con Jesús y se convierten en comunicadores – testigos- para que otros se encuentren con él y le sigan. Pero hay que hacer ‘silencio’ en la vorágine de nuestra cotidianeidad. Dios nos habla de un proyecto personal que tiene para cada uno, pero necesita espacio.

 

Encuentro

En el conmovedor texto evangélico de Juan, tenemos todo un itinerario de vida para plantearnos nuestro seguimiento. Es un relato de vocación a partir de la novedad del encuentro con Jesús. Y esto lleva a plantearnos: ¿hacemos de cada encuentro con Él, con el hermano, de cada celebración de la fe…algo novedoso?

-Maestro, ¿dónde vives?

  Venid y veréis

 

No llegaremos a Dios por un planteamiento racional, ni siquiera por uno teológico, que nos ayuda a comprender el misterio de Dios. Sino por la encarnación. Por que su Vida se haga carne en nosotros, en nuestra carne y en nuestra historia personal. Esto es, por la conversión y cambio hacia un estilo de vida.

 

Comprendemos a Jesús cuando lo buscamos y cuando esto lleva a una vivencia que empape, llene, toda la dimensión de nuestra vida. El bautizado es el ‘encontrado’. Por la gracia del encuentro con el Dios de la Vida, se sabe invitado a cambiar y a seguirle. A vivir como él vive.

 

Y esta condición de testigos –discípulos-la vivimos en un lugar y en un espacio concreto. La Iglesia es nuestro lugar, nuestra Casa común y la sociedad, nuestro espacio. Comunión y misión se nos presentan, así, tan íntimamente unidas, porque una nace y lleva como fruto a la otra.

 

Seguimiento

Y pasaron con él aquel día.

 

 Quien se siente discípulo en el seguimiento de Cristo, no puede entender vivir sin configurar su proyecto personal de vida, o familiar o de hermandad, al margen de Él. Solo así, podemos leer en el libro de la Vida con una mirada creyente.

 

Escuchar a Dios que pasa por los acontecimientos de mi vida y de mi hermandad. Crecer en el servicio a los hermanos, uno de los signos del Reino anunciado.

 

Era tan honda la impresión que tenía el discípulo del encuentro con Jesús, que recordaba hasta la hora exacta en que Jesús Nazareno le respondió: “era como las cuatro de la tarde”. También nosotros podemos hacer mención de la ‘hora’ en que fuimos presentados en la hermandad por - tantas mediaciones- un amigo, el barrio, la familia. Aquella fue la hora en que nació mi camino, mi estación detrás de Él.

 

Salmo de acción de gracias a Jesús de las Penas

 En la llamada, esperábamos con el pueblo que le aguardaba. Sí, la bulla, expresión anónima de un pueblo que espera algo, podría ser un lugar teologal. Y todos esperamos algo que nos cambie y nos sane. Intuimos su llegada entre nosotros en ese atrio de la espera y de los gentiles. El crepitar de las luces que se reflejan en el frío bronce de las puertas y lo anticipan. Aparece su Mano primero…y su Mirada. La mano de Dios que permanece cuando todo está caído, en la roca de la fe y de la Iglesia. La mirada que busca y convierte, perdonando.

 

Encuentro con su mirada que busca a cada uno…que en cada rostro se detiene este Nazareno caído profundamente itinerante, provocador de encuentros. Te hemos querido tanto. Has hecho tanto por tantos de nosotros. Has sanado a tantos que te buscaban. No podríamos ni imaginar para cuántas vidas ha sido un encuentro de gracia, tu paso por ellas.

Y te seguimos, como náufragos de tu Mano en el mar del Lunes Santo. Y caminamos por el surco abierto de tu anuncio, siempre detrás de Ti.

 

 

 

 

 

 

El jueves 22 de enero, a las 20:00 horas, se celebrará en la Parroquia la Santa Misa Solemne en honor a San Vicente Mártir, que en esta ocasión será por el rito mozárabe.

Conforme a la regla 29 de las Reglas, la Hermandad asistirá corporativamente a la misa en honor al Santo Titular de la Parroquia.

Como parte de la comunidad parroquial que somos celebremos la festividad participando de la Eucaristía.

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores,

establecida canónicamente, desde su fundación en 1.875, en la Parroquia de San Vicente Mártir, consagrará en honor de su muy Excelso y Amantísimo Titular

 SOLEMNE QUINARIO a NUESTRO PADRE JESÚS DE LAS PENAS,

que dará comienzo (D.m.) el martes 13 de Enero a las 20.30 horas, con el siguiente orden de culto:  Ejercicio propio del Quinario, Liturgia de la Palabra, Homilía, celebración de la Eucaristía, y Comunión,  estando el Panegírico a cargo del

N.H. Rvdo. Sr. D. Pablo Colón Perales

Párroco del Divino Salvador de Castilblanco de los Arroyos

 El sábado día 17 y para culminación de este Solemne Quinario, tras la comunión tendrá lugar Adoración, Pange Lingua,

 SOLEMNE PROCESIÓN CLAUSTRAL con SU DIVINA MAJESTAD

bajo palio por las naves del Templo de San Vicente Mártir, Tantum Ergo, Reserva y Preces.

Y para dignificar estos solemnes cultos, esta Hermandad exaltará y glorificará a la que es Madre de Dios y Señora Nuestra en su admirable y consoladora advocación de María Santísima de los Dolores, dedicándosele SALVE SOLEMNE.

 El domingo 18 de Enero a las 12.00 de la mañana (D.m.), esta Hermandad y Cofradía de Nazarenos celebrará su

FUNCION PRINCIPAL DE INSTITUTO

con solemnísima concelebración eucarística, presidiendo la Sagrada Sede

 N.H.Rvdo. Sr. D. Marcelino Manzano Vilches,

Párroco de San Vicente Mártir

 Al ofertorio de la Santa Misa, los hermanos harán pública y  Solemne Profesión de Fe.

A la finalización de la celebración se cantará SALVE SOLEMNE a María Stma. de los Dolores

 

 

El pasado 27 de diciembre, a las 20:30 horas, conforme a lo establecido en la regla 29 de las Reglas de la Hermandad con motivo de la festividad de San Juan Evangelista, patrón de la juventud cofrade, se celebró Solemne Función oficiada por N.H. Rvdo.Sr.D. Marcelino Manzano Vilches, párroco de San Vicente Mártir, por una indisposición de NH. Rvdo.Sr.D. Antonio Muñoz Martín.

A la finalización la juventud organizó una jornada de convivencia con todos nuestros hermanos en nuestra Casa de Hermandad.

 

 

Por acuerdo de Cabildo de Oficiales del pasado 30 de octubre de 2013 se celebrará Santa misa por las Ánimas Benditas de Purgatorio el último lunes de cada mes de noviembre.

En virtud de este acuerdo el próximo día 24 de noviembre la Santa misa de hermandad será de intenciones por las Ánimas Benditas del Purgatorio.

La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de las Penas y María Santísima de los Dolores establecida canónicamente, desde su fundación en 1.875, en la Parroquia del Invicto Mártir Español San Vicente celebrará SOLEMNE MISA DE REQUIEM (D.m.) el próximo lunes 3 de noviembre de 2014 a las 20:00 horas, en sufragio de las almas de nuestros hermanos difuntos desde nuestra fundación, conforme disponen las Reglas de la Hermandad, y especialmente por nuestros hermanos fallecidos en el último ejercicio:

 Andrés Felices Nieto (16/11/2013)

 Juan Basallote García (25/11/2013)

 Luis Galnares Ysern (08/12/2013)

 Mercedes Hill Heredia (13/02/2014)

 Santiago Ruiz Vela (06/03/2014)

 José Galnares Ysern (18/04/2014)

 Francisco José Marcos Romero (06/06/2014)

 Amadeo Arias Jiménez (31/07/2014)

 Juan Antonio Rodríguez Reyes (22/10/2014)

Magdalena Salgado González-Manjón (22/10/2014)

Eduardo Truán de Pineda (01/11/2014)

La Santa Misa será solemne y cantada. El Director Espiritual, el Hermano Mayor y la Junta de Gobierno, ruegan a todos los hermanos una oración por sus almas y asistan a tan piadoso acto, conforme disponen nuestras Reglas.

Por concesión de La Real Congregación de Luz y Vela esta Hermandad tendrá asignado los días 24, 25 y 26 de septiembre, JUBILEO CIRCULAR DE LAS XL HORAS que dará comienzo (D.m.) a las 10:30 horas de la mañana con EXPOSICIÓN DE SU DIVINA MAJESTAD para veneración y adoración de fieles y devotos hasta las 14:00 horas y desde las 17:30 hasta las 20:00 horas de la tarde, dando comienzo a las 20:30 el

SOLEMNE TRIDUO DE EXALTACIÓN A LA EUCARISTÍA

con el orden que a continuación se redacta: ESTACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO, MEDITACIÓN, PRECES, ORACIÓN DE LA HERMANDAD, TANTUM ERGO, BENDICIÓN Y RESERVA. Oficia el culto Rvdo.P.D. José Manuel Colinas Alvarez, doctor en ciencias de la educación y en derecho canónico, capellán de los colegios Adharaz y Altasierra de Attendis, y colaborador en la iglesia del Señor San José de Sevilla.

El último día terminarán los cultos con SALVE SOLEMNE A LA SANTÍSIMA VIRGEN.

A.M.D.G. et B.V.M.

"La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor"